25/04/2018: Reconcomiendo fue entregado por la Federación Aérea de Chile
PILOTO JUAN ETCHEGARAY GONZÁLEZ FUE DISTINGUIDO CON EL DIPLOMA DE HONOR POR HABER ACREDITADO “45 AÑOS” DE ACTIVIDAD AÉREA ININTERRUMPIDA AL SERVICIO DE LA AVIACIÓN CIVIL

25/04/2018
El pasado sábado 22 de abril en una ceremonia realizada en dependencias del Club de Planeadores de Vitacura la Federación Aérea de Chile, miembro de la Federación Aeronáutica Internacional F.A.I., distinguió al piloto del Club Aéreo de Panguipulli Juan Etchegaray González con el Diploma de Honor por haber acreditado “45 años” de actividad aérea interrumpida al servicio de la aviación civil.

El conocido piloto civil Juan Etchegaray González, quien obtuvo su primera licencia de vuelo el año 1973, manifestó a El Diario Panguipulli.cl que “yo comencé a volar a los 17 años de edad, toda mi vida a estado cercana a los aviones”,  y con orgullo recuerda que “mi padre Alberto Etchegaray fue piloto y mí instructor”.

En cuanto a las horas de vuelo, Juan Echegaray reconoció que “las horas de vuelo se anotan en una bitácora, pero hace muchos años atrás fui un poco descuidado y hubo ocasiones donde no registré los tiempos de vuelo, pero en estos 45 años deben ser cerca de 1.000 horas de vuelo”.

Juan Etchegaray González.

“Pero más allá de las horas de vuelo, no es lo mismo hacerlo en la zona central que volar acá en el sur donde hay complejidades climáticas. Eso nos ha permitido a los pilotos del Club Aéreo de Panguipulli ir ganando experiencia al volar en condiciones adversas y nos ha transformado en buenos pilotos”, afirma Juan Etchegaray.  

Respecto de sus inicios el homenajeado piloto manifestó que “al igual que todos los pilotos de mi generación o de los años 60 o 70, mi inicio en la actividad estuvo influido principalmente por la pasión por volar y también por un espíritu de servicio público, ya que en esa época era fundamental esta actividad para poder unir a las localidades de la zona interior de la comuna con la ciudad de Panguipulli dado que prácticamente no existían caminos. Fue sin duda una acción social muy bonita poder ayudar a la comunidad”, aseguró el piloto.

Afirma Juan Etchegaray que “como en aquellos años, reitero, la conectividad no era buena, los vuelos a las localidades de Choshuenco, Liquiñe, Pirehueico, Neltume, eran muy frecuentes, por lo que aparte de disfrutar el vuelo en aquellos años se transportaba a niños enfermos, mujeres embarazadas, trabajadores accidentados. Otra de las acciones era llevar medicamentos a las postas y trasladar médicos para la atención de urgencias. Todo se hacía a través de aviones, algo muy parecido a lo que ocurre en la zona austral de Chile”.

En la actualidad los pilotos del Club Aéreo de Panguipulli continúan con intensa actividad, y si bien muchas de las pistas en la zona interior se han cerrado los objetivos ahora son otros, las acciones sociales y la interactuación con la comunidad no ha decaído. En ese sentido Juan Etchegaray  señala que “siempre estamos atentos y volando frente a emergencias como: mayor actividad o erupción de un volcán, cortes de rutas o caminos, problemas de conexión vial, y en otros casos realizando vuelos de carácter turístico o recreativo”.

Con satisfacción el piloto agrega que “como Club Aéreo de Panguipulli, junto a la Federación Aérea de Chile,  se implementó el Programa  Aguiluchos del Aire que consiste en invitar a volar a niños de las escuelas rurales de toda la comuna, en que nos ha colaborado la Municipalidad de Panguipulli. En los últimos cuatro años son más de 1.300 niños los que han tenido la experiencia de volar y conocer Panguipulli desde el aire”.

Juan Etchagaray González acompañado de su hermano Alberto y pilotos del Club Aéreo de Panguipulli en la ceremonia de reconocimiento.

Otro de los aspectos que Juan Echegaray valora, reconoce y destaca es el enrome aporte del Club Aéreo de Panguipulli. “Nada de esto hubiese sido posible sin la existencia del club, de todos sus directivos, jefes de mantención, etc., un club con actividad permanente, que recientemente obtuvo el premio de seguridad de vuelo, de la calidad, constancia y preocupación de sus socios y pilotos. Este también es un reconocimiento al Club Aéreo de Panguipulli que me ha permitido obtener esta distinción, a todos muchísimas gracias”, manifestó.

Por último, y frente a este reconocimiento, Juan Etchegaray aseguró que “uno se siente bien. Es un honor que de todos los pilotos civiles de Chile este año fuéramos dos los que cumplimos 45 años de vuelo en forma ininterrumpida. Uno se siente bien, esa es la verdad”, concluyó.  

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