PSICÓLOGA DE LA SEREMI DE SALUD, LORETO GUZMÁN BERKHOFF, ENTREGÓ CONSEJOS PARA ENFRENTAR LA VUELTA A CLASES

Psicóloga de la Seremi de Salud, Loreto Guzmán Berkhoff

01/03/2012
Un llamado a los padres y apoderados que en estos días llevan a sus hijos a la escuela y que se ven enfrentados a diferentes “trastornos ansiosos” que pueden presentar los niños, realizó la psicóloga de la Seremi de Salud, Loreto Guzmán Berkhoff, quién señaló que después de un largo verano, es normal que niños y niñas reaccionen abrumados frente al regreso a clases, por lo que es importante conversar con ellos frente a este tema, ya que además de aumentar o predisponer la aparición de tales trastornos, generamos una actitud negativa hacia el sistema escolar. No se debe olvidar que los primeros días de clase, siempre son decisivos para su desempeño escolar durante el resto del año.

La profesional precisó que el regreso a clases puede significar un factor estresante por varios motivos, entre los cuales está que si es la primera vez que van al colegio el temor puede ser total, sobre todo por la separación de los padres, la incertidumbre de un “supuesto abandono”, el desconocimiento de lo que es un sistema educativo, el conocer a un profesor/profesora que quién sabe cómo será y el enfrentamiento con otros niños y niñas desconocidos que no es fácil de enfrentar. Si regresan a un nuevo ciclo escolar, el conocer al nuevo profesor/a y pensar en cómo será su relación con ellos y el extrañamiento del profesor/a anterior (aunque la relación no haya sido del todo buena).

Además, está el reencuentro con los amigos queridos, pero también con los compañeros que no caen bien o peor aún con los que se tuvo alguna pelea durante el año anterior. La emoción de estrenar mochilas, uniformes, libros y todo tipo de útiles escolares que se presumirán a los demás. El temor a la disciplina que de alguna forma se quiebra durante las vacaciones y que acarrea presiones a todos los familiares. La frecuente aversión a las tareas escolares.

OTRAS RECOMENDACIONES

Asimismo, Loreto Guzmán, precisó que durante el año escolar hay que vigilar conductas que nos pueden indicar que los niños y niñas no se encuentran del todo bien, como el llorar todos los días al entrar al colegio o la gran mayoría de ellos. Orinarse cuando ya ha logrado controlar este reflejo. Simular o presentar dolor de estómago, cabeza, náuseas, todos los días o la gran mayoría de los días. Sentirlos desmotivados y tristes cada vez que salen de la escuela. Quejarse continuamente ante los padres sobre la conducta de maestros o compañeros. Presentar algún signo de violencia o golpe. Detectar baja de calificaciones sin motivo aparente. Presentar trastornos del sueño, por lo menos durante 2 semanas seguidas o más.

Ante estas señales es importante escuchar a los niños y niñas, atender a sus quejas y darles credibilidad hasta que se demuestre lo contrario. Hablar con profesores y directores y comentar los cambios de conducta inesperados. Denunciar cualquier hecho de violencia. Ayudarlos y orientarlos en sus requerimientos. Comentar con los profesores si se piensa que las tareas son excesivas. Estimularlos y felicitarlos ante sus éxitos y orientar sus fracasos y errores para que aprendan de ellos. Se recomienda normalizar progresivamente el horario de las actividades familiares, de las comidas, del sueño, así como disminuir el horario de computador y/o televisión, para bajar el nivel de estímulos que reciben diariamente.

Hay que recordar que serán muchos los años que los niños estarán en la escuela y que esa debe ser una etapa de aprendizaje saludable y placentero y no de angustia y temor.

TIPS PARA EL REGRESO A CLASES

La psicóloga recomienda a los padres algunos consejos, tales como: conocer el entorno donde el menor estará durante el año escolar, en compañía del niño/niña. Generar rutinas centrales como dejar hecha la mochila la noche anterior, horario de tareas, etc. Se sugiere que los niños desayunen siempre antes de ir al colegio, ojala desayuno saludable, con cereales, lácteos y frutas. Evitar colaciones con azúcar excesiva, que propician la inquietud y la desconcentración.

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